
La lógica y el buen juego azulgrana apagó cualquier conato de reacción épica en Vistalegre, donde el Barcelona derrotó por 78-84 al Madrid [Estadísticas], zanjando la eliminatoria de cuartos de final de la Euroliga (3-1) y consiguiendo así una plaza en la Final a Cuatro de la competición. Fue un partidazo, un auténtico lujo del baloncesto con el único pero de que su desenlace impidió un quinto y decisivo encuentro, un placer prohibido del que nos privaron los hombres de Pascual.
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